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Año 2015 - Edición Nº 03
 
 
 
Nacional
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Catedral Metropolitana “San Pedro Apóstol”, de Guayaquil.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La Ruta de la Fe espera en Semana Santa la visita de los feligreses guayasenses
 
 
 
 
Redacción: Lcdo. Julio Calero Garcés
Fotos: Felipa Quinteros Morán, Luis Calero
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Con el objetivo de promocionar la Ruta de la Fe que abarca varios cantones de la provincia, la Dirección de Turismo del Guayas programó un viaje de prensa que recorrió los cantones de Guayaquil, Nobol, Daule y Yaguachi, sitios en los que se visitaron las catedrales y santuarios a las que acudirán los fieles durante la Semana Santa en manifestación de su fervor religioso.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Un plato de rica fanesca se ofreció a los periodistas.   Carlos Cruz Carchi, gerente general del Hotel Unipark.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El recorrido dio inicio en el Hotel Unipark, de la ciudad de Guayaquil, donde se brindó a los viajeros un desayuno típico criollo, además de la tradicional fanesca. “Trabajar coordinadamente con la Prefectura nos enorgullece, somos un hotel con muchos años de experiencia, sin embargo el alcance de estos proyectos nos fortalece como servidor turístico”, señaló el Ing. Carlos Cruz Carchi, gerente general del Hotel Unipark.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El padre Rómulo Aguilar, rector de la Catedral, recibió a los periodistas.   Altar Mayor de la Catedral Metropolitana “San Pedro Apóstol”.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El primer templo que se visitó fue la Catedral Metropolitana “San Pedro Apóstol”, de la ciudad de Guayaquil, ahí, el padre Rómulo Aguilar, rector de la Catedral, recibió a los periodistas y les explicó sobre la historia indicándoles que la catedral inicial fue una iglesia antigua que sirvió por aproximadamente 100 años y que fue construida por el I Obispo de Guayaquil, Monseñor Francisco Xavier de Garaicoa.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Cuadro que representa la estructura de la antigua Catedral.   Urna de cristal que contiene el cuerpo incorrupto de Monseñor Juan María Riera Moscoso, V Obispo de Guayaquil.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En las paredes de la Catedral se encuentran 126 vitrales con imágenes de santos y beatos de América, fundadores de congregaciones e instituciones presentes en el continente, así como otros de fama universal.   Vitral en forma de rosetón.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La actual catedral se empezó a construir en 1924 debido al deterioro de la anterior. Luego se la remodeló el 22 de diciembre del 2007 y en esos trabajos se restauraron las figuras de los 126 vitrales ubicados en las paredes de la Catedral. Allí se encuentran imágenes de santos y beatos de América, fundadores de congregaciones e instituciones presentes en el continente, así como otros de fama universal.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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A continuación se inició el viaje hasta Daule, en el cual se encuentra el Santuario Arquidiocesano Señor de los Milagros. El padre Freddy Barzallo, vicario episcopal de Daule, dio la bienvenida a los periodistas y detalló la historia del Cristo Negro. “Es una leyenda que deja un mensaje al mundo. Gracias por permitir que los fieles ecuatorianos conozcan nuestra iglesia, sobre todo en esta época de regocijo”, manifestó.

“Una tradición muy antigua cuenta de una imagen de un Cristo tallado en época colonial llamado Señor del Milagro. El español Isidro de Veinza y Mora, propietario de extensas zonas en las riberas de los ríos Daule y Balzar, recobró totalmente la vista perdida al contacto con la imagen de Cristo (1650).

 
 
 
 
 
 
 
 
 
El padre Freddy Barzallo, vicario episcopal de Daule, contó la historia del Cristo Negro.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En gratitud por haber recobrado la salud fundó una primera capilla del Señor de los Milagros, otorgó la libertad a sus esclavos y les legó sus herencias. Los mulatos, mestizos y negros profesaron desde entonces a la imagen de Cristo una excepcional devoción, exteriorizaban su cariño a Él besando y tocando su rostro y sus pies”.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Imagen del Señor de los Milagros, llamado también Cristo Negro.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

“En cierta ocasión en que el Cristo había sido retocado para Semana Santa, un negro esclavo fue a pedir al Señor una gracia y se encaramó para besarlo y tocarlo con sus manos sucias. El hermano sacristán, al sorprenderlo, ordenó que se lo castigara públicamente. Al día siguiente el Santo Cristo se encontró teñido del mismo color que el esclavo.

Para demostrar su predilección por los pobres y humildes, la imagen es morena y por eso se apellida “El Cristo Negro de Daule” y se dice que realiza grandes milagros cuando se lo invoca con fe y humildad”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
El cuerpo de Santa Narcisa de Jesús Martillo Morán es venerado por los feligreses que acuden diariamente al Santuario.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Prosiguiendo por la ruta religiosa, los viajeros llegaron hasta el Santuario Nacional de Santa Narcisa de Jesús Martillo Morán, erigido en honor a una joven de la zona que fue muy conocida por su fe cristiana y por su bondad, así como por su apostolado, especialmente con niños, a quienes enseñaba el catecismo. El Santuario fue inaugurado el 22 de Agosto de 1998, por el Monseñor Juan Larrea Holguín.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Representación de cómo era el lugar en el cual nació y creció la santa de Nobol.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Narcisa de Jesús Martillo Morán, conocida como la “Violeta de Nobol”, nació en dicho cantón, el 29 de Octubre de 1832 y falleció en Lima, Perú, el 8 de Diciembre de 1869. Fue beatificada en 1992 por el Papa Juan Pablo II, y luego canonizada por Benedicto XVI el 12 de Octubre de 2008.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Al pie del altar mayor se encuentra una urna de cristal, en la que se conserva el cuerpo de Narcisa, el cual es venerado cada día por una gran cantidad de fieles. Se estima que cada domingo acuden al Santuario unas 5.000 personas aproximadamente, entre las cinco misas ofrecidas durante el día.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Jóvenes del cantón Nobol deleitaron a los presentes con la interpretación de bailes típicos.   El Rancho de Nos cuenta con distintas áreas para atender a los visitantes.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Piscina del compelo turístico.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Tras la visita al Santuario, los viajeros tomaron un descanso y se trasladaron hasta el llamado Rancho de Nos, un servidor turístico ubicado a la orilla del río Daule y que próximamente contará con un pequeño malecón. El lugar ocupa un área de 25.000 m2 y cuenta con un restaurante que ofrece diversidad de comidas típicas además de áreas verdes, piscina, y otros. En este lugar, su propietario, Antonio Iglesias, les ofreció un almuerzo típico mientras actuaba un grupo folclórico.

Posteriormente, avanzaron hasta el cantón Yaguachi, donde realizaron dos actividades: fueron hasta el rancho San Eduardo y visitaron la Catedral San Jacinto de Yaguachi. En el rancho San Eduardo fueron recibidos por el Lcdo. Vicente Cevallos, jefe de turismo de Yaguachi.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Productos que se expenden en el rancho San Eduardo elaborados con la miel de las abejas.   Una picada de la abeja permite conocer si la persona es alérgica o no y se le puede aplicar la apiterapia.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Durante su estadía en el sitio, el Ing. Eduardo Silva, miembro de The American Apitherapy Society, explicó a los visitantes sobre la apiterapia, la cual consiste en tratar al paciente con la picadura directa de las abejas junto con el consumo de productos de la colmena (miel, polen, propóleo) más una dieta apropiada.

En su exposición, Silva indicó que no todas las personas pueden ser tratadas con este método ya que pueden ser alérgicas a la picadura por lo que previamente se realiza una prueba de sensibilidad: se procede a dejar que una abeja pique en el brazo de la persona a tratar, pero el aguijón debe ser retirado a los 3 segundos. Luego de unos 5 minutos se verifica que si la persona tiene una mancha roja entonces no es apto para el tratamiento, caso contrario puede seguir con el mismo sin problemas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Catedral San Jacinto de Yaguachi.   Altar Mayor de la Catedral de Yaguachi.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

En la Catedral San Jacinto de Yaguachi se explicó a los periodistas la historia sobre el cuadro de San Jacinto que se encuentra en el templo,

“Según Metalli (párroco de la comarca desde 1887 a 1891), un maderero español bajaba desde las montañas de Yaguachi, por el río Babahoyo, y a los lejos entre la espesa vegetación observó que algo colgaba de un árbol. Al acercarse notó que se trataba de un lienzo de algodón, lo tomó y al llegar al poblado lo entregó al párroco. El religioso reconoció la imagen del virtuoso polaco y la colocó en el altar de la iglesia, pero en la noche desapareció. Al día siguiente, el maderero la encontró en el mismo lugar y la llevó nuevamente a la iglesia. Como volvió a desparecer y aparecer en el mismo sitio, el religioso decidió construir una ermita en el sitio donde fue encontrado.

Existen otras leyendas como la que narra el padre Nicanor Espinoza en un cuaderno inédito “Rasgos históricos de la aparición de San Jacinto”, y reseña Monseñor Roberto Pazmiño, párroco de Yaguachi (1974 - 1986), en su libro “El santo andariego”, publicado el 20 de abril de 1981. Conforme al relato, un español vino a América por razones de comercio y en busca de fortuna y trajo consigo un lienzo con la imagen del santo polonés. Se radicó en Guayaquil y se dedicó al comercio de madera. A menudo viajaba a Yaguachi y cuando le alcanzaba la noche anclaba en un puerto cerca de una espesa montaña. Allí sacaba de una cánula la imagen y la colgaba en un árbol de pechiche. La reliquia desapareció varias veces de canuto y fue encontrada en el pechiche. En vista del portentoso milagro, el extranjero donó la imagen al templo”. Fuente: www.diocesisdesanjacinto.org/index.php/inicio/santuarios/basilica-catedral.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Y sobre la historia de la Catedral los viajeros se enteraron que “El 14 de julio de 1844 fue inaugurado el primer templo de madera y caña, que luego fue remplazado en 1901 por otro de madera incorruptible y de grandes dimensiones, obra del padre Nicanor Espinoza y de un comité ciudadano.

Con la llegada del padre Manuel Paz Ruiz en octubre de 1942, se empezó a construir la iglesia de hormigón vigente hasta hoy. El sacerdote contó con el apoyo del Comité Pro Templo. Los trabajos concluyeron en 1956.

Monseñor Paz Ruiz fue el artífice de este templo, una joya de fe y arte que el 7 de agosto de 1977 fue consagrado y elevado a Santuario Arquidiocesano, por el entonces Arzobispo de Guayaquil, monseñor Bernardino Echeverría Ruiz.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El 18 de junio de 1980, el templo fue declarado Basílica Menor por el Papa Juan Pablo II (ver foto IMG_3881) en reconocimiento a la ferviente devoción a San Jacinto y a las célebres y concurridas romerías del 16 de agosto, a las que acuden millares de personas y turistas de toda la República del Ecuador, Perú y Colombia.

Desde el 8 de agosto de 1982 reposan en un artístico sarcófago en el altar de San Jacinto las reliquias que el Santo Padre obsequiara a este templo (fotos IMG_3882 a IMG_3884). En 1985, durante su visita al Ecuador, el papa Juan Pablo II oró y bendijo el cuadro del Santo, que fue llevado hasta la Catedral de Guayaquil por Monseñor Pazmiño.

El 4 de Noviembre de 2009, el Papa Benedicto XVI elevó la Basílica Menor a la dignidad de Catedral. Ella fue escenario el 27 de febrero del 2010 de la posesión de Monseñor Aníbal Nieto Guerra como primer Obispo de la Diócesis de San Jacinto de Yaguachi”.
Fuente: www.diocesisdesanjacinto.org/index.php/inicio/santuarios/basilica-catedral

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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