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Año 2014 - Edición Nº 09
 
 
 
Medio Ambiente
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Especies invasoras en Galápagos
 
 
 
 
Fuente: Parque Nacional Galápagos
Para más información, contactar con:
Víctor Carrión,Tel. +593 (0)5 25 26 189 Ext. 145, vcarrion@spng.org.ec
 
 
 
 
 
 
 
 
 
"La apertura de puntos de entrada a las islas y el incremento de flujo de bienes y personas a las islas representan el mayor peligro para la integridad de los ecosistemas de Galápagos."
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Los tres aeropuertos y cinco puertos principales de Galápagos reciben diariamente carga y pasajeros, con los que ingresan especies introducidas, y se dispersan a otras islas, habitadas y no habitadas.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Considerando la importancia que tiene para el Ecuador y para el planeta la conservación de las islas Galápagos en el estado más cercano a cómo se hallaba algunas décadas atrás, en Ecuador a Colores consideramos muy importante e interesante reproducir este artículo que pone en alerta sobre lo que está ocurriendo en dicho lugar a causa de especies invasoras, vegetales, animales e insectos, que llegan y se instalan causando gran daño ecológico.

El movimiento de gente y productos por el mundo es hoy mayor que nunca en toda la historia humana. Con más gente viviendo en las islas Galápagos y más turistas visitándolas, el tráfico de indeseables polizontes como insectos, roedores, plantas y enfermedades a las islas también aumenta.

La historia de las especies introducidas por el ser humano en Galápagos, y el consiguiente comienzo de la degradación de sus ecosistemas, se remonta a los primeros visitantes. Balleneros y piratas introdujeron especies como ratas, cabras e insectos, pero no fue sino hasta la segunda mitad del Siglo XX que, con el incremento poblacional de las islas, el flujo de especies invasoras comenzó de lleno.

A principios de la década de 1950 había aproximadamente 1.340 habitantes en Galápagos. Casi todos tenían su finca y un barco con víveres llegaba desde el continente cada 6 meses o más.

Ahora en cambio, hay cerca de 30.000 personas y mas 170.000 turistas que llegan cada año.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
La vida de las Islas Galápagos y la llegada de especies introducidas
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La previa introducción de muchas especies fue intencional, para respaldar la producción agrícola y ganadera. Sin embargo, algunas ellas se dispersaron fuera de control y se convirtieron en plagas, como árboles frutales (maracuya, guayaba.), maderables (cedrela) y medicinales (cascarilla). Las plantas ornamentales para jardines, como la supirosa (Lantana camara) suponen alrededor del 60% de las especies de plantas introducidas en Galápagos.

Muchos animales traídos para ayudar al ser humano como las vacas, burros, caballos perros o gatos se han vueltas salvajes, dispersándose por varias islas y reproduciéndose en poblaciones estables o crecientes, desplazando a la flora y fauna nativa, y poniendo en peligro la supervivencia de varias especies emblemáticas de Galápagos y únicas en el mundo. Entre los vertebrados más nocivos se encuentran las cabras, cerdos, ganado, asnos, gatos, perros y roedores.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El impacto de las cabras en Galápagos
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La previa introducción de muchas especies fue intencional, para respaldar la producción agrícola y ganadera. Sin embargo, algunas ellas se dispersaron fuera de control y se convirtieron en plagas, como árboles frutales (maracuya, guayaba.), maderables  (cedrela) y medicinales (cascarilla). Las plantas ornementales para jardines, como la supirosa (Lantana camara) suponen alrededor del 60% de las especies de plantas introducidas en Galápagos.

Muchos animales traídos para ayudar al ser humano como las vacas, burros, caballos perros o gatos se han vueltas salvajes, dispersándose por varias islas y reproduciéndose en poblaciones estables o crecientes, desplazando a la flora y fauna nativa, y poniendo en peligro la supervivencia de varias especies emblemáticas de Galápagos y únicas en el mundo. Entre los vertebrados más nocivos se encuentran las cabras, cerdos, ganado, asnos, gatos, perros y roedores.

 
Sin un esfuerzo continuado de erradicación y monitoreo constante, los efectos de las cabras en los ecosistemas de Galápagos serían devastadores.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La previa introducción de muchas especies fue intencional, para respaldar la producción agrícola y ganadera. Sin embargo, algunas ellas se dispersaron fuera de control y se convirtieron en plagas, como árboles frutales (maracuya, guayaba.), maderables  (cedrela) y medicinales (cascarilla). Las plantas ornementales para jardines, como la supirosa (Lantana camara) suponen alrededor del 60% de las especies de plantas introducidas en Galápagos.

Muchos animales traídos para ayudar al ser humano como las vacas, burros, caballos perros o gatos se han vueltas salvajes, dispersándose por varias islas y reproduciéndose en poblaciones estables o crecientes, desplazando a la flora y fauna nativa, y poniendo en peligro la supervivencia de varias especies emblemáticas de Galápagos y únicas en el mundo. Entre los vertebrados más nocivos se encuentran las cabras, cerdos, ganado, asnos, gatos, perros y roedores.

 
La hormiga cabezona es una plaga en otros archipiélagos, atacando a animales recién nacidos, como este polluelo de la isla Kure Atoll, en Hawaii.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
¿Cómo llegan las especies introducidas a Galápagos?
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La única forma de ingreso de plantas y animales es por barco o avión. Una vez en las islas, las especies se dispersan por lancha o avioneta.

Los insectos llegan en aviones, barcos cargueros, botes de turismo y yates privados. Debido a su pequeño tamaño, no son fáciles de detectar y controlar.

Los reptiles, anfibios, ratas, mascotas e invertebrados terrestres pueden vivir a bordo de las naves y llegar junto con plantas ornamentales y flores. La polilla y otros insectos se ven atraídos por las luces de estas naves y viajan desde el continente y después de una isla a otra.

En los últimos 20 años han llegado dos especies de avispas, ambas depredadoras y voraces. Probablemente llegaron en embarques de carga de banano y se esparcieron por el archipiélago en botes de pesca, aviones y botes de carga. Dos especies de hormigas de fuego han anidado en las islas desde inicios del siglo XX.

Año a año, se requieren más vuelos para servir a la numerosa población residente, y al turismo. El número de vuelos se duplicó entre los años 2001 a 2006. Cada año se incrementa la demanda. El turismo y la población residente, ambos necesitan más barcos de carga, los cuales, en 2007, realizaron 85 viajes a las islas.

El mayor número de vuelos y de viajes de cargueros hace mucho mas difícil mantener la barrera ecológica entre las Galápagos y el continente. En la mayoría de los casos, una vez que arriba y se establece una nueva especie, resulta muy difícil controlarla.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Hoy, la mayoría de las especies introducidas llegan con los productos orgánicos importados del Ecuador continental
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Con el incremento poblacional en las islas, aumenta la necesidad de bienes y servicios y aumenta la dependencia de las islas del continente, debido a los productos que traen.

La producción local no puede alcanzar para tanta gente, pues hay escasa producción. "Donde comen dos, comen tres pero donde comen 1.340 (los habitantes que vivían en Galápagos a inicios de 50), no comen 30.000".
A muchos agricultores les resulta más rentable dedicarse al turismo, la pesca o los negocios y así han abandonado las tierras, facilitando la propagación de especies invasoras.

Lo peor es que esto es un círculo vicioso. Si la producción agrícola disminuye y las fincas están invadidas de plagas, toca traer más alimentos del continente. Así llegan más especies introducidas y estas siguen afectando los cultivos y los fincas.

Durante el año 2008, el Sistema de Inspección y Cuarentena de las Galápagos confiscó más de 2.700 productos infestados con especies introducidas de la carga y equipaje de aviones. Según un estudio sobre la eficacia del Sistema de Inspección y Cuarentena de Galápagos, se estima que los funcionarios interceptan aproximadamente uno de cada 8.000 productos infestados que llegan a las Galápagos.

De todos modos, no todas las especies introducidas son invasoras. Por ejemplo, hay unas plantas introducidas inofensivas como las cebollas, zanahorias o papas, que sólo se usan en cultivos pero no se convierten en plagas. En cambio, la guayaba, la mora, vertebrados e insectos como la mosca del Mediterráneo o la hormiga de fuego se han vuelto plagas en las Galápagos.

Por eso, AGROCALIDAD-SICGAL ha establecido una lista de productos orgánicos de ingreso permitido, restringido y prohibido según el nivel de riesgo del producto para introducir nuevas especies, la facilidad de dispersión de semillas y si son o no portadores de plagas o enfermedades y una normas generales para transportar los productos a las islas. Por ejemplo, los productos deben estar limpios, sin tierra y libres de insectos y organismos vivos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
¿Cómo se previene la entrada y dispersión de especies?
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El Sistema de Inspección y Cuarentena de Galápagos (SICGAL), junto con la agencia nacional AGROCALIDAD son las encargadas de realizar inspecciones y fumigaciones a las embarcaciones y aeronaves que entran a Galápagos. También realizan la inspección de equipaje y carga entre islas.

El nivel de éxito de este trabajo es directamente proporcional a los recursos humanos y logísticos empleados para ello. Desafortunadamente, en los últimos diez años, mientras el tráfico a las islas y la población local han continuado un aumento acelerado, los recursos para la inspección de carga, equipaje, aviones y barcos disminuyeron un 20%.

Hoy, se trabaja para revertir esta situación.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
¿Qué ocurre cuando se detecta una nueva especie introducida?
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Varias instituciones, entre ellas la Dirección del Parque Nacional Galápagos y la Fundación Charles Darwin, están capacitadas para reconocer una especie nueva en Galápagos. Sin embargo, su detección suele darse cuando ya ha habido una significativa expansión de la especie, por lo que la colaboración de toda institución y la comunidad es inestimable.

Muchas veces, como en el caso de la mosca de la fruta, incluso una detección temprana no garantiza que la expansión a otras islas no se de.

Cuando se detecta una nueva especie, se pone en marcha un programa de control y erradicación que reúne las capacidades científicas y logísticas de varias instituciones para su erradicación.

En algunos casos, como las hormigas o plantas introducidas, la erradicación ya no es posible, por lo que se habla de un control total de estas especies, con programas de manejo indefinido, diseñado para evitar daños mayores a los ecosistemas naturales.

En las zonas pobladas, los Comités Interinstitucionales para el Manejo de Especies Introducidas (CIMEI) de los municipios son los encargados de llevar a cabo acciones de control de plagas como insectos o roedores, así como el control de mascotas (perros y gatos siendo los únicos animales considerados mascotas en Galápagos) y los animales de granja y aves de corral.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
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