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Año 2014 - Edición Nº 11
 
 
 
Internacional
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Recorriendo Olivenza y sus alrededores
 
 
 
 
Publicado por: Narrogeographic.blogspot.com
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Carpaccio de pulpo, milhojas de atún y calabacín, raviolis rellenos de buey de mar, pinchito de gambones con mojo picón y chipirones rellenos son las tapas que hemos tomado en el restaurante Casa Maila de Olivenza. Como final, un magnífico merengue de caramelo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Estamos en el centro de la ciudad, en el corazón de la “muy noble, notable y siempre leal ciudad de Olivenza”. Un día soleado muy agradable para pasear. Así pues, mientras comentamos nuestro próximo itinerario oliventino, nada mejor que probar estas delicias en la terraza de este restaurante que se ha convertido en nuestro particular campo base para conocer la ciudad. Por cierto, Casa Maila está situada en pleno centro urbano, en un lugar que, curiosamente, parece una verdadera declaración de intenciones, cercano a la plaza de España y a la avenida de Portugal.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Han pasado algunos meses desde mi última visita. Demasiado tiempo. Imperdonable. Más aún, teniendo en cuenta que algunos recuerdos de mi juventud están ligados con estas calles.

Tras el obligado café que pone punto final a un extraordinaria comida, emprendemos camino para disfrutar, nunca mejor dicho, de este singular museo al aire libre que es Olivenza.

Una muestra palpable de la riqueza arquitectónica y cultural de dos grandes países: España y Portugal. Dos corazones enamorados para una misma dama y una dama con el corazón partido.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Con seguridad, éste es también uno de sus múltiples encantos. Esa dualidad y ese patrimonio material e inmaterial bífido proviene de ser un territorio que ha sido, por razones históricas obvias, permeable a influencias hispanas y lusas conformando, a lo largo de los siglos, la personalidad de sus ciudadanos y el diseño de su urbanismo. Algo que, obviamente, ni se puede ni se quiere olvidar. Los recuerdos relacionados con el pais vecino, como no podía ser de otra forma, están presentes en cada rincón. La típica calzada portuguesa o el nombre de las calles en azulejería azul y blanco, mantienen vivo un legado de incalculable valor.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
No debemos obviar, por lo decisiva que ha sido, su situación geográfica. Nos encontramos a pocos kilómetros de Badajoz, junto al río Guadiana (que ahora hace de frontera natural entre ambos países). Los amores y los desamores, las alegrías y las penas, como en cualquier romance, han venido de ambas orillas.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
He escuchado, en varias ocasiones, que un día era tiempo suficiente para recorrer la ciudad. Discrepo radicalmente. Te recomiendo, si tu agenda lo permite, que pases la noche en alguno de sus hoteles. Olivenza necesita más que una simple tarde para conocerla. No es ni lugar de paso ni un alto en el camino. Es destino por sí misma.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La panorámica de Olivenza está dominada por la torre del Homenaje, que fuera parte del antiguo alcázar y castillo. En esta ocasión, he podido subir por primera vez hasta el lugar más alto. No te lo pierdas. Unas cómodas rampas, ideadas en su momento por lógicas razones defensivas, facilitan el ascenso. El viajero, desde este promontorio artificial, parece dominar la ciudad que a sus pies divisa. Un pequeño paraíso para los amantes de la fotografía a esas mágicas horas en el que el sol se esconde para dejar paso a la noche.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
No pretendo detallarte las excelencias de edificios, monumentos y calles. En la oficina de turismo puedes encontrar puntual información y folletos explicativos. Cierto es que en tu recorrido habrás de conocer la iglesia de Santa María del Castillo (con un maravilloso y rico retablo) y la iglesia de la Magdalena (cuyo interior, con columnas torneadas manuelinas, deja boquiabierto al visitante). Por cierto, en el año 2012 la Guía Repsol declaró a la iglesia de la Magdalena como “mejor rincón de España”. No es preciso escribir más. Razones y motivos los hay sobrados.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En tu recorrido oliventino verás también la fachada del edificio del Ayuntamiento -conocido como el Palacio de los Duques de Cadaval-, la Casa de la Misericordia (con unos extraordinarios ejemplos de azulejería portuguesa), el Museo Etnográfico González Santana (uno de los que más visitantes recibe de Extremadura), sus antiguos cuarteles (el de Caballería y el de San Carlos), el convento de San Juan de Dios, los baluartes o las conocidas puertas de Alconchel, de los Ángeles y del Calvario, por citar algunos edificios emblemáticos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Es casi seguro que, durante tu recorrido, observarás unos pequeños altares situados en las calles adosados a las fachadas de las casas. Suelen estar decorados con mármol y motivos religiosos en azulejería azul y blanca. Son los famosos “pasos”. Un vestigio del pasado luso. No te adelanto más. Te pongo, a continuación, unas instantáneas de dos de ellos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El paseo por Olivenza resulta cómodo, atrayente, ameno y tremendamente instructivo. Su historia no pasa desapercibida para el viajero y ha sido, es y será motivo de muchos libros y titulares periodísticos. Por esta razón, siempre es bueno conocer el pasado de los lugares que visites. No está de más leer algo sobre el Tratado de Alcañices, la figura del pacense Manuel Godoy, la Guerra de las Naranjas o el Tratado de Badajoz.

Había leído, días antes, en el diario Hoy de Extremadura, que Olivenza tenía el “primer museo de papel de España”. Ciertamente, era alguno curioso. La verdad es que no tenía claro qué era esto de un “museo del papel”. Lo identificaba inicialmente más la historia del papel a través de los tiempos, con los árboles y los bosques, con la pulpa de celulosa o con el reciclaje para evitar las talas indiscriminadas. Descubrié posteriormente que estaba muy equivocado.

Ya que estaba en Olivenza, nada mejor que acercarme. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me presentan a Guillermo Rebollo, el artífice de esta novedosa iniciativa. Con poco más de treinta años ha conseguido abrir esta exposición/museo que impresiona al visitante. La pericia, el trabajo, el esfuerzo, la paciencia y la meticulosidad para hacer estas figuras de papel tridimensionales son dignos de elogio. Casi doscientas piezas, que seguro serán más a día de hoy, con los contenidos más variopintos: edificios emblemáticos a nivel mundial, animales, héroes del cómic, muñecos, protagonistas de dibujos animados, etc., etc. Quien os escribe no deja de pensar las horas de trabajo que exige este empeño. No te lo pierdas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Puente Ajuda
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El camino hacia la frontera portuguesa, prácticamente recto es, a pesar de los pocos kilómetros, muy variado. De zonas dedicadas a la agricultura se pasa, en pocos minutos, a una típica dehesa junto a las tranquilas aguas del río Guadiana, al que Pío Baroja llamaba de “fama modesta”. Unas aguas utilizadas por los pescadores de una y otra margen para pasar sus momentos de ocio.

Las ruinas de un antiguo e histórico puente se mezclan, a pocos metros, con el nuevo puente internacional de reciente inauguración. Una especie de augurio para que las relaciones entre los dos países hermanos olviden viejas rencillas y rencores. Elvas y Olivenza afortunadamente más cerca. Quizás algún día puedan pasear de la mano. Se hace camino al andar. Tiempo al tiempo. Dos vecinos que se daban la espalda ahora se miran a los ojos, de cara, con nobleza.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Un recuerdo
 
 
 
 
 
 
 
 
 
No hay mejor forma de marcharse de Olivenza que comprando para nuestros amigos y familia la famosa “técula mécula”. Esta inigualable tarta de yemas de huevo, harina, azúcar y almendras, de impronunciable nombre, es reconocida fuera de las fronteras extremeñas. Las vitrinas de Casa Fuentes, repletas de dulces y pasteles, se convierten en una golosa y céntrica parada. Aquí podrás conocer más sobre la historia de esta curiosa tarta oliventina.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Los toros
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Además de la existencia de reconocidas ganaderías en dehesas cercanas a Olivenza donde el toro bravo campa a sus anchas, la ciudad se ha hecho famosa en el mundo de la tauromaquia por su feria taurina, una de las primeras del calendario que reúne a multitud de aficionados en torno a una coqueta y cuidada plaza. Se ha convertido, en opinión de los expertos, en un referente. No es nada extraño encontrarse con conocidos personajes del mundo de las finanzas, de la televisión, del periodismo o del deporte. Olivenza, por unos días, se transfigura y es portada de diarios y revistas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Toca coger un barco
 
 
 
 
 
 
 
 
 

No estoy soñando ni es una exageración. Con la apertura del embarcadero de Villarreal, una pedanía de Olivenza, tienes la posibilidad de disfrutar de las múltiples posibilidades que ofrecen las aguas del mayor embalse de Europa occidental: “el grande lago” o lago de Alqueva.

Un gran mar interior de agua dulce entre España y Portugal, entre Extremadura y Alentejo. Natación, piragüismo o alquilar un barco son algunas de las opciones. Otra buena idea es recorrer sus orillas en bicicleta para acabar la mañana comiendo en el restaurante del embarcadero. Por cierto, frente a nosotros descubrimos, sobre una pequeña loma, la ciudad de Juromenha con una espectacular fortaleza, necesitada de una más que urgente restauración.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Alrededores
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La riqueza turística del viaje a Olivenza no se agota en este municipio. Hay multitud de pueblos cercanos, con indudable encanto, que pueden ser “parada” en nuestra estancia por estas latitudes. Un pueblecito, que en muchas guías es calificado como “pueblo con encanto”, situado a poca distancia, es Nogales. Su coqueto castillo, erigido sobre una colina en la que se asienta la localidad, y la calma que se respira en sus empinadas y tranquilas calles, merecen nuestra atención.

Pedanías cercanas a Olivenza o pueblos como Cheles, Barcarrota, Valverde de Leganés, Almendral, Torre de Miguel Sesmero o Táliga, son prueba de la arquitectura popular extremeña. Estrechas calles encaladas que mitigan la fuerza del sol, vieron nacer, siglos atrás, a grandes hombres que marcharon al Nuevo Mundo.

Desde luego, no podemos dejar de visitar la cercana y fronteriza ciudad lusa de Elvas. Situada en la región del Alentejo, declarada patrimonio Mundial de la humanidad por la UNESCO, es un claro ejemplo de arquitectura militar portuguesa. Además de kilómetros de murallas, baluartes defensivos o un castillo medieval, encontraremos bonitas iglesias y una gastronomía autóctona de la que muchos españoles disfrutan los fines de semana.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Mi lugar favorito de Olivenza
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Tengo serias dudas. Complicado decantarme por uno. Por este motivo, voy a citar dos. Por un lado, la plaza de Santa María del Castillo, en mi opinión, uno de los espacios urbanos más bonitos de Extremadura.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Por otro lado, la Casa de la Misericordia. No me atrevo a decirte más sobre ella para que no pierdas esa inocencia que tienen los ojos al verla por primera vez. Me limito a decirte que no te vayas de Olivenza sin haberle dedicado unos minutos y, a ser posible, con las explicaciones de un guía. Me agradecerás el consejo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
¿Dónde alojarnos?
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Hotel Heredero (www.hotelheredero.net). Teléfono 924 49 08 35
Hotel Palacio Arteaga (www.palacioarteaga.com C/ Moreno Nieto, 5. Se trata de un antiguo palacete, en el centro de la ciudad, totalmente remodelado).
 
 
 
 
 
 
 
 
 
¿Dónde comer?
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Restaurante Dosca. Plaza de la Constitución, 15. Teléfono 924 49 10 65
Restaurante del Hotel Palacio Arteaga. Además de su buena cocina, quizás tenga uno de los espacios más bonitos y agradables para comer que el viajero pueda imaginar.
Restaurante Casa Maila. Calle Colón, 3. Teléfono 924 49 15 05
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
¿Dónde comprar dulces?
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Pastelería Casa Fuentes. Calle Moreno Nieto, 11. Teléfono: 924 49 01 69 (www.casafuentes.es). Fabricantes de la original técula-mécula, ofrece también un amplio repertorio en dulces, salados, pasteles y tartas.
Tienda de recuerdos y productos típicos:
Saudade. Calle Moreno Nieto, 10. Teléfono: 924 49 19 21
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Oficina de Información y Turismo:
Plaza de Santa María s/n. Teléfono: 924 49 01 51
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Información de contacto
 
 
 
 
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