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Año 2014 - Edición Nº 03
 
 
 
Internacional
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Descubren dinosaurios cerca de Parque Nacional Torres del Paine
 
 
 
 
Por: Annemarie Balde L.
Turismo en Chile y el Mundo
www.ablturismo.com - Chile
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Huesos fosilizados de dinosaurios encontrados en Cerro Guido, muy cerca de Torres del Paine y el límite con nuestro país
 
 
 
 
 
 
 
 
 

A fines del mes de noviembre pasado se conoció el descubrimiento del yacimiento más austral de América donde se pueden hallar fósiles de dinosaurios y el más cercano al momento de su extinción, ya que corresponde al periodo final del Cretácico, hace 66 millones de años.

En 2011, una serie de imágenes captadas desde el espacio, más el trabajo realizado por el paleobotánico japonés Harufumi Nishida, indicaron que los investigadores estaban muy cerca de encontrar una ventana directa al pasado.

Entre los años 2011 y 2013, hubo dos expediciones a la zona donde se hallaron los primeros sedimentos y después, las contundentes pruebas de que en el Cretácico los dinosaurios vivían plácidamente por estas extensiones de tierra que hoy llamamos Patagonia Austral.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El descubrimiento de los dinosaurios más australes
 
 
 
 
 
 
 
 
 

A principios del 2013, un grupo de once científicos chilenos descubrió el yacimiento, que resultó ser un verdadero tesoro milenario, con una gran concentración de huesos de hadrosaurios.

Los hadrosaurios podían medir entre ocho y nueve metros de largo y entre tres y cuatro metros de alto, correr velozmente y tenían pico de pato. Eran herbívoros y caminaban en dos de sus cuatro patas. Vivían muy cerca de las Torres del Paine, en la provincia de Magallanes, en Chile y muy cerca del límite con nuestro país.

La investigación fue liderada por el doctor del Instituto Antártico Chileno (InACh), Marcelo Leppe y al lugar se llegó luego de varios años ininterrumpidos de prospecciones, estudios geológicos, expediciones y análisis de material satelital para dar con el sitio y finalmente darlo a conocer al mundo a finales de noviembre del 2013.

Se cree que es uno de los mayores yacimientos paleontológicos de América del Sur y uno de los más importantes del mundo, ya que podría dar cuenta de cómo fue la vida en esta parte del planeta hace decenas de millones de años. Y de paso, modificar varias teorías científicas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
La investigación fue liderada por el doctor del Instituto Antártico Chileno (InACh), Marcelo Leppe.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Viaje a la Antártica
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El descubrimiento ya ha sido calificado como un hito en la paleontología mundial, debido a que cuestiona la idea de que la presencia de estas especies era principalmente en el hemisferio norte.

En América del Sur sólo existía un diente de hadrosaurio que fue hallado en la Antártica hace algunos años y además había otros restos encontrados en el norte de nuestra provincia, pero todo eso no era suficiente para cuestionar la creencia de que estos gigantes eran del norte.

Ahora, con lo hallado en la provincia de Magallanes, los científicos podrán volver a insistir en la tesis de que los dinosaurios y otras especies deambularon por América del Sur, debido a que llegaron desde Australia a través de la Antártica cuando el hoy llamado continente blanco estaba unido a estas tierras.

Al norte de la zona de la provincia de Última Esperanza, muy cerca de la frontera con Argentina, el equipo científico liderado por el paleobotánico Marcelo Leppe descubrió el milenario yacimiento.

Aunque “las estrellas de la colección” de Magallanes sean los dinosaurios, hay un hallazgo que refuerza todavía más esta tesis de la unión de América con la Antártica. Debajo de los huesos había hojas de árboles de al menos 66 millones de años y que corresponden a los mismos bosques, que hoy existen el sur de Chile y Argentina.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Árboles Nothofagus
 
 
 
 
 
 
 
 
 

“El género de árboles Nothofagus, que hoy domina el bosque chileno con diez especies como robles, lengas, coihues, ruiles, raulíes, etc. habría llegado hace unos 80 millones de años atrás a la península Antártica, y se habría mantenido reprimido ahí hasta la apertura de un puente hacia América a fines del Cretácico, según lo atestigua un registro fósil que muestra a nuestros hallazgos en Estancia Cerro Guido como los más antiguos de América, con una antigüedad de 66 a 68 millones de años”.

Por lo tanto, los bosques de Nothofagus de la Patagonia Austral, “habrían coexistido con los dinosaurios al fin de la era de los mismos”, asegura el científico Marcelo Leppe.

En 2003, el japonés Nishida documentó las primeras pruebas. En la Isla Riesco, el paleobotánico japonés encontró restos de hojas, polen, semillas y hasta musgos de más de 50 millones de años.

Los Nothofagus sólo están presentes en Chile, Argentina, Australia, Nueva Zelandia, Nueva Guinea y Nueva Caledonia. Entonces, ¿cómo se explica que hayan pasado desde Oceanía a Sudamérica? La única respuesta es el puente que se creó a través de la Antártica y que hayan sido los dinosaurios quienes trajeron las semillas a estas tierras.

Se cree que hacia finales del Cretácico (68 millones de años atrás), la tierra habría experimentado un brusco descenso de la temperatura, que habría significado la formación de hielo marino y el descenso del nivel del mar. Ello, habría generado las condiciones necesarias para que se produjera la conexión entre Sudamérica y la Antártica a través de un puente terrestre.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Efecto invernadero
 
 
 
 
 
 
 
 
 

En ese período, la naturaleza de la Patagonia todavía era semitropical, el clima era mucho más cálido. Extensos bosques de Nothofagus ocupaban sus enormes llanuras y en las orillas de los ríos crecían helechos, cycadales y lotos, la vegetación era tan abundante que permitía la vida de los grandes herbívoros.

Pero era una etapa que estaba por terminar. “La Patagonia, al final de la era de los dinosaurios, estaba sometida a un intenso efecto invernadero producto de concentraciones de dióxido de carbono atmosférico del doble de las actuales. Era un lugar con temperaturas templado cálidas a tropicales. Sin embargo, a pesar de ser un mundo invernadero, hacia finales del Cretácico habría ocurrido un brusco descenso de la temperatura, que habría significado la formación de hielo marino y descenso del nivel del mar”, cuenta Leppe.

La masiva extinción de los dinosaurios marcó el final del Cretácico y hasta ahora los científicos no se ponen de acuerdo respecto de qué los mató. Si fue el impacto de un asteroide o la hiperactividad volcánica. Lo que haya sido, acabó con el 78% de la vida sobre la faz de la Tierra y de todo eso, hoy sólo quedan fósiles.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
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