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Año 2014 - Edición Nº 04
 
 
 
Nacional
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Puente Los Caras.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Puente Los Caras, el más largo y anhelado del Ecuador
 
 
 
 
Por: Ab. Fabrizio García Martínez
Miembro de Visión Internacional-Capitulo Ecuador
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La nacionalidad aborigen Los Caras, quienes navegando en balsas de vela provenientes de Centroamérica, desembarcaron en el territorio ecuatoriano sobre las costas de Manabí, dieron el nombre a la bahía donde se asentaron como Caráquez.

Bahía de Caráquez es la cabecera cantonal de Sucre, que fue el sexto cantón creado en la provincia de Manabí el siglo pasado en 1.875, a orillas del río Chone, pronto se erigió como uno de los puertos de mayor importancia económica del Ecuador, desde donde se exportaba tagua, higuerilla, café, cacao, balsa, palma real, maní y se recibía gran variedad de productos importados desde Europa y Norteamérica. Los frutos extraídos del mar constituyeron otra fuente importante de producción para el consumo nacional e internacional.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Bahía de Caráquez. (Foto Municipalidad del cantón Sucre)
 
 
 
 
 
 
 
 
 

San Vicente se encuentra a la orilla opuesta del río Chone, antigua parroquia del cantón Sucre, el que adquirió su independencia política convirtiéndose en cantón en 1999, población que produce durante todo el año gran variedad de hortalizas, plátanos, frutales, ají tabasco. Posee cultivos estacionales de maíz, yuca, maracuyá, algodón, cacao, papaya. Se extrae madera fina como guayacán, laurel, bálsamo. Produce ganadería de doble propósito, de la producción lechera se elabora el queso reconocido por su calidad y carne que se distribuye el mercado nacional. La riqueza marina es muy variada en especial el cultivo del camarón de exportación.

Históricamente el traslado vehicular por vía terrestre desde Bahía de Caráquez a San Vicente debía bordear el río Chone, recorriendo una distancia de 62,90 Km. mediante una antigua carretera alterna que sólo permitía una velocidad promedio de desplazamiento de 30 Km por hora, es decir se tardaba más de tres horas, por lo que durante décadas para optimizar el tiempo así como costos del combustible y mantenimiento de sus vehículos, los ciudadanos prefirieron realizar el cruce de sus vehículos navegando por el río Chone, mediante grandes gabarras, las cuales, cuando se dolarizó la economía, pasaron a cobrar desde $2 por vehículo liviano hasta $8,90 por vehículo súper pesado, sin cobrar el traslado de las personas. Cuando los ciudadanos cruzaban el río en panga, cada uno pagaba $0.25 centavos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Los pobladores de Bahía de Caráquez y San Clemente celebraron alborozados la inauguración del puente. (Foto Presidencia de la República)
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Tal obsoleta transportación vehicular mediante el río, que ocasionaba una lenta y tediosa conexión de la producción agrícola, comercial, turística y de ciudadanos desde la región del Norte hacia Bahía de Caráquez, comprometiendo a veces hasta la vida de personas enfermas por la falta de atención de salud urgente, fue asumida normalmente y sin culpas durante décadas por los sucesivos alcaldes del antiguo Ecuador, obligando con la falta de acción y compromiso con su propio pueblo que los había elegido, a la resignación colectiva de sus ciudadanos a quienes se les impedía disfrutar de una mejor calidad de vida y se les coartaba su derecho de acceder a elementales y anheladas metas, al extremo que un ex alcalde aunque parido por la misma tierra de Bahía de Caráquez, públicamente afirmó que primero “vería a un burro volar” antes de ver construido el tan imprescindible puente.

El Presidente Rafael Correa Delgado había podido ya percibir de cerca tal necesidad imperiosa que tenían todos los ciudadanos de la provincia de Manabí para el progreso mediante su integración con el Ecuador entero, de la construcción del puente sobre el estuario del río Chone, entre las poblaciones de San Vicente y Bahía de Caráquez, por lo que a los pocos meses de asumir su mandato constitucional comprometió su palabra y por su intermedio la del Gobierno Nacional para hacer realidad tal mega proyecto de ingeniería, con última tecnología de construcción y en el menor tiempo posible, las décadas de bárbara indolencia de la que gobiernos anteriores hicieron víctima a la provincia de Manabí, no podían ser replicadas, la dolorosa deuda social debía ser pagada, la Revolución Ciudadana entonces, ya no contaba con más tiempo que perder.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ciclovía en el puente Los Caras. (Foto Municipalidad del cantón Sucre)
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Luego de tres años de cumplimiento de cronogramas estrictos y esfuerzo sostenido, con una inversión de US$ 100’000.000, más el concurso de la mano de obra de 700 hombres y mujeres ecuatorianos, liderados por el Cuerpo de Ingenieros de nuestro Ejército, mediante la construcción de treinta mil metros cúbicos de hormigón armado, con 445 pilotes enterrados en el río Chone, de estructura antisísmica, el día 3 de noviembre del 2010, el Gobierno Nacional hizo honor a su palabra empeñada, mediante la entrega de la monumental obra del PUENTE DE LOS CARAS, con 1.980 metros lineales, el más largo del Ecuador, con un ancho de 13.20 metros, dos carriles de circulación, dos espaldones de seguridad, una ciclovía de 2,50 metros de ancho, paso peatonal, tres balcones para fotografiarse en el entorno de un maravilloso paisaje costero. Cuenta con iluminación ornamental y vial con leds, que lo torna además en un maravilloso atractivo turístico desde el punto de vista estético como arquitectónico.

La inauguración del PUENTE LOS CARAS procuró la integración de los ciudadanos de la región a las vías San Vicente-San Isidro; San Vicente-Canoa; Canoa-Jama; Jama-Pedernales; Pedernales-San José de Chamanga; Suma-Pedernales, constituyéndose en el eslabón restante de la Ruta del Sol en la Costa ecuatoriana, además de servir como enlace del aeropuerto “Los Perales”, promovió también la venida de inversión turística y en general aumentó el autoestima de los manabitas, quienes aún incrédulos, al transitar por el hermoso puente se han transformado en protagonistas de su propio destino, que al fin les ofrece a su disposición una mejor y más prometedora calidad de vida.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Hermosa puesta de sol en Bahía de Caráquez. (Foto Municipalidad del cantón Sucre)
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La tarde se encuentra cayendo, al observar el firmamento por el borde costero de Bahía de Caráquez, desde el infinito la divinidad nos regala impresionantes tonos de colores entre rosados, grises y violetas derivados del intenso amarillo emanado por el Dios Sol, maravilloso escenario que como insuperable entorno nos ofrece la madre naturaleza, dentro del cual encontramos como mudo protagonista, de manera predominante, imposible de no apreciar hasta para los agoreros del desastre, la faraónica obra del PUENTE LOS CARAS, que al tiempo de pagar la deuda histórica que guardaba el Ecuador con la provincia de Manabí, supo promover el orgullo y altivez de todos sus ciudadanos, obra que no hubiera sido posible sin la recia personalidad de servicio público e indeclinable voluntad de nuestro Presidente, así como la extraordinaria capacidad de gestión de su gobierno, que se encuentra ya posicionada en la memoria colectiva de todo el pueblo y que sabrá reconocer nuestra Historia republicana.

Merecido el nombre para tal monumental puente, LOS CARAS, quienes conducidos por CARAN I, subieron por el río Chone hacia la cordillera de Los Andes y tras dominar a los Quitus establecieron su poblado principal donde hoy se levanta, nada menos que nuestra Capital de la República, Quito.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
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