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Edición Nº 11 - Noviembre 2012
 
 
 
Medio Ambiente
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Sistema antisísmico para edificios
 
 
 
 
Enviado por: Ing. José Baquero
Presidente de la Cámara de la construcción de Durán
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Ante temblores de intensidad similar, un edificio puede quedar reducido a escombros y otro mecerse al ritmo del seísmo sin sufrir daños mayores. El resultado, una tragedia con miles de muertos o una simple anécdota. La cimentación y las dimensiones de las estructuras son las claves para reducir el impacto de un terremoto incluyendo la calidad de los materiales que se utilizan en la construcción.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Si bien el 95% de los edificios construidos no han sufrido daños hasta el momento, se debe indicar que el movimiento telúrico genera mayor demanda por incluir tecnologías antisísmicas en los nuevos proyectos inmobiliarios de altura. Lo que se debe de buscar de las empresas del rubro ahora es darles mayor seguridad a sus clientes.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La tecnología consiste en ubicar importantes masas de concreto, rellenas de acero y de más de 200 toneladas cada una, en zonas estratégicas de los edificios: las azoteas. ¿Cómo funcionan? "Cuando se produce un movimiento telúrico, los bloques (que están conectados al techo del inmueble con láminas de goma flexible) vibran con la misma frecuencia del terremoto, pero en dirección opuesta. Así, contrarresta la fuerza de inercia que provoca el sismo. Luego, los aisladores, disipan la energía a través de las deformaciones plásticas de las plataformas de goma.

Con el código de la construcción ecuatoriana y la norma convencional de construcción (que incluye una cierta cantidad de concreto y de hierro en cada edificio), muchas estructuras no colapsan después de un terremoto, pero puede que los edificios queden inutilizados por un tiempo, La tecnología antisísmica evita eso y posibilita que el edificio continúe funcionando sin inconvenientes.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Existe un nuevo sistema, conocido como disipadores de energía y que físicamente utiliza barras de acero de unos tres metros, corresponde a amortiguadores intermedios que permiten disminuir las deformaciones del edificio y la sensación de las personas que se encuentran dentro del inmueble al momento del terremoto, así como la mantención de la forma de todas las subestructuras ligadas al edificio. Actualmente el único proyecto que utiliza este sistema es la Torre Titanium.

Esto no es una exigencia, es por un tema de confort y mayor seguridad para las personas ante posibles caídas de elementos que puedan causarles daño al interior de las oficinas.

Con esto se ha logrado disminuir las posibles deformaciones en un 40% por arriba de lo que exige la norma, así como también el tiempo de oscilación del edificio; se asegura que todavía existe una reticencia para usar este tipo de tecnología "porque es muy nueva y porque tampoco se requiere para cumplir la norma".

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Hace unas semanas, el Servicio Geológico Británico explicaba que cada año se producen en el mundo 50 terremotos de la misma magnitud que el de Haití, que no causan este grado de destrucción y muerte porque ocurren en lugares próximos a placas tectónicas donde la construcción es más sólida, como Japón o California (EE UU). Además, en estos países las normas de construcción son muy estrictas. Sólo así se explica que en Japón, con frecuentes seísmos por encima de la magnitud 6 grados en la escala de Richter, apenas se produzcan víctimas.

Aunque edificios públicos y de oficinas tienen este tipo de tecnología, la novedad posterremoto es que son los residenciales los que demandan este servicio.

Debemos de recordar que el Ecuador está en una subducción de penetración de una placa oceánica, debajo de una placa continental por lo que puede ocasionar terremotos. Es más, la cordillera de los Andes es un producto de la subducción que provoca este fenómeno.

Hay una secuencia de la repetición de los grandes terremotos de la subducción de tres a cuatro veces por siglo.

El proceso de planificación de la respuesta a desastres y de contingencia será eficaz siempre y cuando quienes prestan los servicios y quienes reciben la asistencia sepan qué deben hacer y qué pueden esperar antes, durante y después de la situación de emergencia.

La Cruz Roja, que participa en las operaciones de respuesta ha de informar a las personas que viven en las zonas de alto riesgo acerca de los planes oficiales de respuesta en casos de desastre y las disposiciones conexas. El único modo de saber si un plan de respuesta o de contingencia funciona es llevarlo a la práctica, evaluarlo y modificarlo, si procede.

Esta tarea puede llevarse a cabo mediante una de las siguientes formas:
1) ejercicios/simulaciones de respuesta, y 2) examen posterior a la acción de la ejecución y validez del plan

La planificación de la respuesta a desastres y de contingencia permite que la organización esté preparada en previsión de una situación de emergencia. La preparación abarca la gestión de recursos humanos y financieros, la disponibilidad de suministros de emergencia y procedimientos de comunicación.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Tal planificación puede contribuir a mitigar los efectos destructores de un desastre, asegurando la prestación de asistencia humanitaria rápida y eficaz a las personas que más la necesitan. Dedicar tiempo a planificar la respuesta a desastres equivale a ahorrar tiempo cuando se produce un desastre.

La demora en la prestación de servicios puede provocar sufrimientos innecesarios a las personas y familias afectadas por una catástrofe y suponer una carga adicional para las personas que participan en la respuesta. Una planificación eficaz de la respuesta a desastres permite realizar las operaciones de socorro con rapidez y eficacia. Además, ayuda a tener expectativas realistas.

Hay que actualizar los documentos, los mismos que son elementos esenciales para la planificación de la respuesta a desastres y la planificación de contingencia.

Siendo guía sumamente útil para el personal de las Sociedades Nacionales y de la Federación Internacional encargado de elaborar planes de respuesta a desastres y/o de contingencia a nivel local, nacional, regional o mundial.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Acciones para hacer frente a la contingencia
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Verificadas las condiciones en el lugar se adoptarán las acciones respectivas para hacer frente a las emergencias suscitadas, dependiendo de su tipo y magnitud respectiva. Dichas acciones tendrán las siguientes prioridades:

 
 
 
 
 
 
 
 
 

• Preservar la integridad física de las personas.
• Preservar o minimizar la alteración o daño de áreas que afecten las necesidades básicas de las poblaciones colindantes.
• Preservar el medio ambiente.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Recursos
 
 
 
 
 
 
 
 
 
• Personal capacitado en primeros auxilios y atención de emergencias (Brigada de contingencias); así como personal de apoyo.
• Dotación de material médico necesario (botiquín) disponible en cada frente de obra.
• Unidades móviles de desplazamiento rápido (02), en perfectas condiciones de operatividad y funcionamiento.
• Equipo de comunicaciones.
• Equipos de auxilios paramédicos.
• Equipos contra incendios.
• Implementos de Rescate.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Brigada de Contigencia
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La brigada tiene como fin la protección de la vida humana, por ello se encargará de lo siguiente:
• Llevar a las personas lesionadas a lugares estudios, prestándole los primeros auxilios.
• Establecer el alcance de posibles daños ocasionados por el evento.
• Capacitar al personal en los frentes de obra.
• Constituirse en el lugar de siniestro.
• Ordenar evacuación de personal en caso de ser necesario.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Información de contacto
 
 
 
 
Dirección y redacción de textos: Lcdo. Julio Calero G. - RR.PP.: Felipa Quinteros M.
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